Víctor Rosas Durán: Bajo la expresión de su misterio pictórico
Autor: EnSUMA »7:29:00 a.m. »Sin comentarios
Su obra maestra engalana la sala del Vaticano; Otras más en “El Batán” la casa-museo de Diego Rivera
Por/Darinel Zacarías
“…El arte es la expresión del misterio del mundo, donde el valor del espacio conquistado es la expresión de los sentimientos profundos, que nunca cambian, ahí radica la veracidad de hacer pintura…” así define su oficio artístico Víctor Rosas Durán, quién orgullosamente ha puesto a Chiapas en los ojos de todo el mundo.
Pintor por convicción y comunicólogo de profesión, su vida parecía estar envuelto en un continuo misterio y define a la pintura como una forma de librarse de la voluntad para ir más allá del “yo”.
Oriundo del ejido Agustín de Iturbide perteneciente al municipio de Cacahoatán, emigró a sus seis años de edad a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, para posteriormente viajar a la ciudad de México, lugar donde inicia su maratónico esfuerzo y pasión por el arte pictórico.
Considerado un hombre extraordinario, no sólo por la concepción que expresan sus obras, sino porque además de pintor y escultor, es comunicólogo y geólogo de profesión; es entonces un artista multifacético, pero que desafortunadamente ha comprobado aquel dicho que dice “Nadie es profeta es su tierra” y Víctor Rosas Durán, en Chiapas aun es un artista oculto, olvidado, que lo distingue como un artista invisible.
Expositor de grandes obras pictóricas en distintos países y en diversos escenarios o recintos oficiales como el Congreso de la Unión en San Lázaro, museos nacionales como “El Batán”, distintas universidades de la república mexicana y lo que él considera su máxima obra; la otorgada a su santidad “Juan Pablo ll” y que hoy se expone en el Vaticano, allá en Roma.
Víctor Rosas Durán se describe como un artista primitivo, nato, empírico, pues argumenta que nunca estudio este arte, y se congratula con Dios por haberle dotado esta virtud de expresar a través de las pinceladas y los cromáticos colores para dar forma y vida a cuadros que enuncien estados anímicos del ser humano y su concepción de la vida.
Él narra para este medio, que su interés en la pintura, surge precisamente de una debilidad emocional y de los choques cognoscitivos que sufrió durante su adolescencia, lo que recuerda el artista, es que un estado de depresión y la preocupación de un familiar, lo llevaron a colorear y representar el cumulo de sentimientos que lo invadían y así sentir que la pintura es un buen catalizador para la vida.
De ahí surge su afán por darle color y formas a las distintas a apreciaciones de la vida, detallando que la pintura como arte no se explica, tan solo basta que exista un espectador con sensibilidad, pues dijo “Quién observa las pinturas debe ser mucho más inteligente que quien las elabora”.
Por ello, de manera sensible opinó “Miles de personas sienten pánico al enfrentarse a una pintura, porque temen no entenderla. Muchas veces uno sabe lo que le produce emocionalmente la obra, pero encuentra difícil explicar la razón. Algunas pinturas expresan tranquilidad y reposo, otras caos y estrépito. No importa cuánto difieran unas de otras, o de qué corriente o época sean, lo importante es conseguir el efecto; que les llame la atención”.
Este autor chiapaneco, en sus pinturas busca armonizar los estados de ánimo, para que no se perturbe y la libertad para no perderla nunca, puesto que aseveró que la libertad es vertiginosa y el espectador la vive con dificultad, eso no siempre es necesario, pero suele ser inevitable.
Manifestó Rosas Durán que la pintura es un arte muy complicada, quizás por ello refleja en sus obras algunos conflictos emocionales, por ello trabaja en lugares pacíficos, escasos del bullicio, quizás a veces en penumbras.
Sus pinturas son programáticas y a la vez espontaneas, vuelca lo que siente y busca transmitir esa necesidad de comunicarse, de compartir y expresar a través del pincel.
Hace en sus obras señalamientos ante los embates de la vida y las diferentes maneras para hacerles frente. Plasma perspectivas y visiones mentales que se aplican para dirimir dificultades, sobre todo, las que convergen en el complejo mundo de lo moral...
“Ese arte pictórico que trato de hacer es para mí una experiencia natural y hermosa, y esa es la diferencia con otras personas, la libertad de verter mis sentimientos a través de la pintura, sin importarme tiempo y espacio: el pintor se nutre de sus fuentes inspiradoras, se le olvida dormir y comer, se apasiona con el pincel en la mano y la paleta de colores que buscan atrapar esa idea a transferir” expresó el pintor Víctor Rosas.
Comentó que ha tocado diversas técnicas de la pintura, esto para mejorar su aprendizaje. Pero sin duda alguna, con la que más a gusto trabaja es el Cubismo y su mezcla con un Dadismo; para hacer que sus obras sean abstractas y tengan algo singular el giro secuencial que le permite nunca perder el objetivo de proyección y el sentimiento a compartir.
Por estas técnicas Víctor Durán Rosas permanece dentro de la figuración, haciendo de sus obras un realismo a través de las pinceladas ligeras, sueltas, empastadas. Pero sin etiquetarse para no caer en lo complicado, sobre todo hoy, en estos tiempos en los que hay una mezcla tremenda de estilos. Pues detalla que tiempo atrás, los estilos eran más puros y menos contaminados.
Sus mayores logros han sido el que gente intelectual y personalidades religiosas, académicas, políticas y artísticas hayan reconocido sus obras: las cuales más que portar una etiqueta de mercadotecnia y comercial, llevan impregnadas un toque des espontaneidad y de arte hecho realidad. Pues dijo que al pintar se traslada a otro mundo y a otra dimensión.
Este artista de provincia ha sido elogiado en múltiples ocasiones en distintas universidades como la de estado de Hidalgo, la UNAM, el INIFAP y por la gente que aun preserva la casa denominada “El Batán” donde elaboró la obra “Aviario y Estanque” y que hoy engalana la sala de exposición junto a las obras de Diego Rivera, esto como acervo cultural, artístico y patrimonial.
Pero sin duda su mayor esfuerzo y dedicación, según nos narró Víctor Rosas fue la elaboración de una obra artística con dedicatoria cordial a su Santidad Juan Pablo ll, idea que nació al término de una exposición pictórica de su auditoria en la escuela de “Filosofía Tlaxqueña”.
“Ahí recuerdo, me acerque antes del brindis a exponerle mi inquietud a un obispo de apellido Taboada, para que me aconsejará si podría existir la posibilidad de que yo le pintará algo simbólico al jerarca de la Iglesia Católica”. Sin titubear él me respondió “Lo más cercano a Dios es el arte y si Dios te puso en el camino, ¡vamos! Manos a la obra”.
Así que de inmediato empecé a estructurar mentalmente lo que yo deseaba transmitirle a su Santidad, por lo que pinté líneas y formas que evocarán a un Rosario de Sarta de Cuentas, una manitas de bebes como fuentes indefensas, nopales, flores de noche buena y arenas volcánicas del Popocatépetl, como sellos distintivos de la cultura mexicana.
La obra la culminó un 9 de diciembre de 2001 y le llevó un tiempo exacto de 3 meses y 23 días, para que después a través de la Nunciatura Apostólica de la ciudad de México, se me permitiera al autor, fuera enviada a Roma conjuntamente con su ficha técnica y descriptiva, bajo una petición: “Que fuera instalada en el recinto de descanso y reposo de su Santidad Juan Pablo ll”, proceso que demoró, pero que al final el cometido se cumplió.
Y aclaró que se retardó en ser entregada a la brevedad por cuestiones de seguridad, me pidieron desmotar la obra de la cubierta o empaque, así como del marco rustico de madera tallada, para ser analizada y llevada a Inglaterra por cuestiones de seguridad, sin embargo al cumplirse este requerimiento la obra fue entrega a su destinatario final al hoy extinto Papa Juan Pablo ll.
A quién el autor escribió en la parte de atrás el siguiente fragmento “Con la sublime intención de que en algún instante de tristeza llegue a su santidad una gota de alegría”. Víctor Rosas Durán.
Hoy este artista originario de Cacahoatán, dice estar satisfecho de haber sido portador de un recuerdo que perdurará en las regalías que recibió su Santidad y como muestra de ello, tiene en su poder un Rosario de Plata con el sello distintivo del Vaticano y una carta de agradecimiento otorgada a través del Nuncio Giuseppe Bertello con fecha 10 de septiembre de 2002. Donde narra el profundo agradecimiento de su Santidad y le otorga la bendición divina para el artista y sus familiares, esto como muestra de afecto y cercanía con la comunión del ministerio universal.
De esta manera, Víctor Rosas ha descrito porque para él, la pintura es una actividad humana consciente y capaz de reproducir cosas, construir formas, o expresar una experiencia, apta para deleitar, emocionar o producir un reacción emocional y sentimental.
Hoy este artista, se describe como un humano que sueña, que vive y que sabe que hay un mañana y que agradece el don en sus manos, esa virtud que nunca buscó, pero que Dios y la vida le dio.
Y con la mirada vivaz y la voz entrecortada, Víctor Rosas Durán expresa “No espero nada de valor material, soy un ser incomprendido o comprendido según mis pinturas, estoy satisfecho de ser útil siempre y por siempre, pero mi última esperanza es que mis cuadros trasciendan; lo digo como alguien que espera un buen mañana”.
Categories: cultura
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