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Demencia
¿Acaso
importó que nuestro suelo
no
tuviera sábanas ni rosas?
¿
que brindaras en las copas de mi sostén?
¿
derramaras tequila sobre mi cuerpo?
¿
cuál es la causa de tu ausencia?
¿Haberme
acostado con un ebrio?
¿o
amanecer con un sobrio que no recuerda nada?
69
latidos
Si
me lames el alma
con
sesenta y nueve latidos,
me
llevarás al clímax
de
esos ojos que se esconden
en
la humedad de mi boca.
Pondré
en cuatro patas la abstinencia,
para
que penetres mi espíritu.
Entonces
tendremos
sexo.
Sara Castro Méndez nació en 1972 en San Ramón de Alajuela Costa Rica.
Como poeta ha publicado su primer poemario en el año 2012 titulado 69 latidos, también le han publicado poemas en revistas locales y prontamente en una revista nicaragüense.
Gestora cultural , sub coordinadora del taller de poesía del recién fallecido poeta Guillermo Naranjo, es vicepresidenta de la actual comisión a cargo de la asociación popular de arte y cultura ramonense APACUR ,colaboradora y coordinadora del festival internacional de poesía de occidente desde el año 2008.
Madre y jefa de hogar , por su trabajo como artesana y colabora y amiga del ambiente ,el ministerio de cultura le otorgó una beca taller en la que se ha desempeñado como tallerista en el tema del reciclaje, fomentando el cuidado de nuestro planeta atreves del arte y la cultura
Estudiante de fotografía en la universidad continental de las ciencias y las artes y estudiante de técnico en decoración de interiores en el Colegio universitario Boston. Es amante de todas las artes, pero desde hace tiempo decidió casarse con la poesía.
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Víctor García Vázquez (México)
La poesía
es mi machete
Mi
infancia fue una selva tropical y un machete; una familia numerosa y
una soledad inabarcable; un aguacero de mitos y leyendas y un
almácigo donde cultivábamos el lenguaje. Mi infancia no estuvo
llena de odios ni rencores, no conoció la vanidad ni la avaricia, ni
la ambición ni la violencia; solo el miedo habitó mi infancia: el
miedo a quedarme callado, a tragarme las palabras, a indigestarme de
vocablos. Aquella selva tropical me heredó aromas,
colores, onomatopeyas… El machete me sirvió para formarme una idea
del ritmo y de la forma: a machetazos firmes he tratado de educar mi
torpe oído. En la casa paterna éramos tantos hablando al mismo
tiempo, que nunca pudimos escucharnos. Escribir es escucharse a uno
mismo antes de hablarles a los otros. La lluvia de leyendas fertilizó
en el limo de mi memoria y cada día florece en mi lenguaje. Escribo
poemas para alcanzar al ser humano; escribo versos para hallar al
otro que soy, al otro que quiere ser mi hermano. Nada persigo con la
poesía sino a la Poesía misma. No anhelo escribir el gran poema
sino un Poema verdadero. Escribo poesía porque tengo miedo del
silencio, porque hay una selva que ya no cabe en mi memoria y un
ruiderío sonando en mi cabeza.
Fuerte como una espada
Quise llegar al núcleo de
tu centro histórico
e inicié seguro mi marcha
por el periférico de tus piernas.
Mis pasos politizados
trataban de mantener un ritmo constante
para no causar
congestionamientos ni bloquearte la circulación.
En cada una de las paredes
de tu espalda
en las limpias bardas de
tu cadera
en los puentes peatonales
de tus pezones
en la breve rotonda de tu
ombligo
y en las escaleras de tu
cuello
mis labios fueron
grafiteando consignas:
venenosas diatribas contra
el pudor
y apologías a favor del
buen gobierno.
No me importó ser
reiterativo;
cientos de veces escribí
la misma frase:
“Muera el amor
transgénico
Viva el amor orgánico”
Tus calles y avenidas se
abrían plenas
al paso seguro de mi
contingente.
Avancé con firmeza
durante muchas cuadras.
Si me sentía cansado y
sediento,
tú misma me ofrecías la
fuente de tus labios
y descansaba un rato
para no mostrar mi prisa.
Acompañado sólo por los
altavoces de la respiración
llegué al primer cuadro
de tu pubis,
pero en eso aparecieron
tus ojos granaderos
y colocaron vallas para
bloquearme el paso.
Quise burlar la rigidez de
tus escudos y toletes.
Empujé con fuerza y
determinación,
animado por el aroma
ambulante de tu zócalo
que se ofrecía a mi
pliego petitorio.
Pero temerosa de que yo
pudiera romper
el cerco de seguridad y
penetrar en tus dominios
lanzaste los gases
irritantes de tu miedo
que me obnubilaron nada
más por un momento.
Más no estaba dispuesto a
retroceder y seguí empujando
hasta que me detuvieron
tus manos policías;
y sin golpearme ni
levantarme cargos
me arrastraron hasta la
alameda de tu abdomen.
Y aquí estoy, ni
arrepentido ni frustrado,
Ciudad fuerte como una
espada.
Desde esta trinchera te
comunico
que iniciaré mi marcha
cuantas veces sea necesario
hasta que logre
penetrar en tu zócalo
para izar victorioso
mi bandera
y derrocar la dictadura de
tu miedo.
Víctor García
Vázquez (Escuintla Chiapas, 1975).
Ha publicado los
siguientes libros: uno de ensayo, Mujer de niebla (Premio
Nacional de Ensayo 2001); tres libros de poesía: Raíces de
tempestad, (Editorial Daga, 2001); Tejidos, Lunarena-BUAP
(2003) y Tajos (Versodestierro 2011); y varios libros de
texto: Taller de redacción I, III y IV (Editorial Bookmart);
Literatura Latinoamericana y Literatura universal
(MacGraw Hill). Desarrollo de habilidades para el éxito
universitario (MacGraw Hill) Ha sido antologado en Puebla, la
ira de Dios, (Secretaría de Cultura de Puebla, 1999), Espiral
de los latidos: poesía joven de la zona centro del país (Fondo
Regional para la Cultura –CONACULTA, 2002), Sirenas y otros
animales fabulosos: antología poética. (Poesía en el andén,
2006), Miscelánea erótica (Benemérita Universidad Autónoma
de Puebla, 2007) La luz que va dando nombre: veinte años de la
poesía última en México, (Secretaría de Cultura de Puebla,
2007) Cofre de cedro, (Círculo editorial azteca 2011); y en
el libro de ensayos Aristas: acercamiento a la literatura
mexicana, (BUAP, 2005).
Publica
crítica literaria en diversas revistas y periódicos nacionales. Ha
participado en diversos encuentros de poetas y en lecturas en
diferentes estados del país.
Ha impartido talleres de
poesía en Tlaxcala, en la Benemérita Universidad Autónoma de
Puebla y en el TEC de Monterrey.
Es profesor de la
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y colabora con la
Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.
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